domingo, 28 de mayo de 2017

El caudillismo y la debilidad del Estado.

Fructuoso Rivera: un ejemplo de caudillo.


Texto 1: Descripción de Rivera.


“Id y preguntad desde Canelones hasta Tacuarembó quién es el mejor jinete de la República, quién el mejor baqueano, quién el de más sangre fría en la pelea, quién el mejor amigo de los paisanos, quien el más generoso de todos, quién en fin el mejor patriota, a su modo de entender la patria, y os responderán todos, el General Rivera.
Su reputación tradicional, que sirve de fábula a los niños y de historia a los viejos, no podía haber sido adquirida sino con una larga serie de servicios que estuvieran en armoniza con el pensamiento de la campaña, su partido, su patria, su familia su casa. Allí donde al vuelo de su caballo, él levantaba con las nubes de polvo, las nubes de hombres que se precipitaban a seguirlo. Allí hasta donde el pasto de la tierra parecía conocerlo, y adquirir condiciones propias para darle brújula entre la  oscuridad de la noche, donde los ríos parecían esclavos de su mirada y levantaban las arenas de su fondo para dar paso a su caballo. Allí en fin donde tanto la naturaleza, como todos los hombres, parecía sometida a la influencia mágica del caudillo".

  Descripción de Manuel Herrera y Obes ( 1847) 

Fuente:  Adriana Piñeyrúa y otros, "Pensar la historia 2do año"  Montevideo, Editorial Contexto, 2010.


Litografía de Fructuoso Rivera
Litografía de Juan Manuel Besnes e Irigoyen y Ramón Irigoyen (1838). 


Texto 2: El caudillismo y la sociedad rural


“En 1830 la realidad del país era netamente caudillesca. En este un país semidesértico, sin alambrados y sin caminos, sin agricultura que cree hábitos sedentarios y pacíficos, al mismo tiempo que intereses conservadores; sin más vías ni medios de comunicación que el caballo y la carreta, con costumbres  musculares  y  púgiles  generadas  por las  faenas pecuarias; sin más centro de asociación que al pulpería, ni más autoridad reconocida que la del caudillo. La acción de la autoridad legal casi no puede ejercerse en ese desierto con tan largas distancias cortadas de montes y serranías. La comisaría y la escuela, los dos órganos de la civilización de la ciudad, son escasos, están disperso, perdidos en vastas zonas, no alcanzan a ejercer influencia sensible. Los mismos exiguos núcleos poblados están bloqueados por el desierto pastoril; y por la ley de la proporción de las masas; es más la influencia   que el campo ejerce sobre ellos, que las que ejercen ellos sobre el campo ¿Qué entiende el gaucho de la política de la ciudad? Lo que entienden la mayoría de los campesinos de todos los países del mundo, muy poco o nada…. Aquí en Uruguay, el Gaucho ecuestre y bravo acostumbrado a pelear, que ha hecho el país con su brazo y con su sangre, que no tiene apego al terrón, que no cultiva, romántico del valor y duro para la muerte no puede ser ni encajado en la legalidad convencional, por las condiciones en que vive, ni puede ser desechado, por su carácter y por su traición.
Alejado de la ciudad cuyos hábitos y política le son ajeno, huraño con el “doctor” que le desprecia, receloso de las autoridades, cuya arbitrariedad siempre teme ¿cuál será la intervención en la vida política? Necesariamente seguirá a los caudillos. El caudillo es un gaucho como los demás, por sus sentimientos y hábitos, pero más inteligente, más enterado, más enérgico, más emprendedor, su prestigio le viene en la superioridad de sus condiciones respecto a la masa. El gauchaje deposita en él su confianza política, es una delegación de soberanía hecha de modo tácito, sabe que donde está el caudillo esta su causa. Si él se levanta le siguen; muchos no saben bien por qué pelean, pero están con su caudillo….”
   También era salvaje el ganado vacuno. Descuidado en las grandes propiedades de la primera mitad del siglo XIX, abandonado a su suerte durante las permanentes guerras civiles, un tercio o la mitad se hallaba “alzado” o “cimarrón” en los montes y llanuras, tan bravío como peligrosos para las peonadas que querían recuperarlos"

Fuente: Alberto Zum Felde, "Proceso Histórico del Uruguay" Montevideo, Arca, 1963.

 Doctores y caudillos

Texto 3: La debilidad del Estado Oriental en 1830

“El Estado estuvo lejos de dominar el territorio nacional en aquella época. La organización administrativa y jurídica que le daba la Constitución de 1830 no se reflejaba en la realidad. Es que carecía de los medios necesarios para imponer esa autoridad.

Para empezar, el régimen impositivo no le proporcionaba los recursos suficientes para montar una estructura administrativa y militar capaz de hacer cumplir la voluntad estatal (…) Esa debilidad financiera impedía disponer de los recursos necesarios como para pagar la policía o a los soldados del ejército y ni que decir a otros funcionarios públicos como a los simples auxiliares de oficina o a los maestros, cuyos sueldos a veces demoraban seis meses en llegar.

Esa incapacidad del Estado se hacía notoria también en el plano militar. El Estado y el ejército del Estado, tenían las mismas armas que el ejército revolucionario: caballos y lanzas. No era más numeroso ni estaba mejor armado, ni podía por lo tanto, ser un poder incontrastable (…)

Esta situación se agravaba por las enormes dificultades en los transportes y las comunicaciones. Todavía era un país sin ferrocarril (…) sin telégrafo (…) sin puentes importantes.”

Fuente: Benjamín Nahum “Manual de Historia del Uruguay” Tomo 1. Montevideo, EBO, año 2000.


Actividad: 

1- Enumere las características de F. Rivera que se mencionan en la descripción de Manuel Herrera y Obes.
2- ¿Por qué piensas que el autor, habla de la "influencia mágica del caudillo"?
3- Relacione la litografía de Besnes e Irigoyen con  lo planteado en el texto 1.
4- ¿Qué relación establece Zum Felde entre los caudillos y los gauchos? 
5-¿Por qué piensas que los gauchos seguían a los caudillos y  no a los "doctores" de la ciudad?
6.Según el historiador Nahum, por qué el Estado  no era capaz de imponer su autoridad en el territorio nacional?



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